Empezare por decir...
Que nadie nunca antes
había visto, tan grandiosa belleza, como la que mis ojos ven cuando se reposan
sobre los de ella.
Pero saben…
Yo que la bese en los
lugares más profundos de su cuerpo,
encontrando aromas desconocidos.
Yo que camine en sus
infiernos, soporte sus lamentos, sin enjuiciar.
Yo que discutí durante
largas horas, con ella, atento a sus reproches, berrinches, llantos y enojos.
Yo que en algún momento incendié
de extrema pasión y locura su vida.
Yo que lo sé, casi todo de ella, memorice uno a uno sus
recuerdos, sus alegrías, desdichas, fracasos, triunfos y amores perdidos.
Todo…
Yo que compartí mi ropa con ella, camisas, camisetas, medias, pantalones,
bóxer, cepillos, desodorantes.
¡Que no compartí con
ella!
Yo que bese más de mil
veces sus pezones, y bañe de saliva, sudor y semen su entrepierna.
Yo que en ocasiones conté
los granos de su piel, los latidos de su corazón al hacer el amor, los suspiros
que terminaban en gemidos.
Yo que experimente
sensaciones con ella.
Yo que viaje junto a
ella.
Yo que enferme a su lado, compartiendo el dolor.
Y ahora sentenciado
a saber todo de ella.
Contemplo como se marcha,
sin más.
Triunfadora, sin, mirar
atrás.
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