En fechas como estas compartíamos
juntos.
Ahora que no estas, mi
mente comienza a jugarme malas pasadas.
Miro impulsivamente mi celular, pensando que en el voy a encontrar
respuestas.
No dejas más que huella
en mi interior.
No haces más que culparme
por lo sucedido una y otra vez.
Tus estados perturban mi
mente, trato de no mirarlos, pero al contrario…
¡Son puñal para mí!
Me aniquilan por
completo.
Pensamientos fugases, arremeten
contra mí, por completo.
La gente en la ciudad, está celebrando el
supuesto día del amor y la amistad.
En el fondo por más que trate de negarlo sé
que tú también lo estas celebrando…
Quizás estas con él en algún
lugar, viendo una película, cenando junto a él,
Tantas cosas que me imagino y de tantas…
Hoy te quedaras en casa de él y tendrán sexo.
¿Me destruyo con mis
pensamientos o con la verdad?
Tener ese impulso de
escribirte, me termina de humillar…
Lo hice el día de ayer, en donde al hacerlo,
no encontré más que indiferencia y odio.
Trato de aferrarme a la
idea de que piensas en mi, de la misma manera que yo lo hago.
Sé que en tu mente, están grabados
los malos recuerdos, pero no encuentro
algo que acaparar esto que estoy sintiendo.
Pensamientos que me
torturan a esta hora de la noche.
Las horas en este día
pasan lentas, todos celebran este gran día.
Mientras yo estoy aquí, detrás
de un computador, triste, escuchando algo de Federico Chopin …
La lluvia cae lentamente,
al fondo se escucha el sonido de los
pitos, es abrumador, pero no más abrumador, que el verte en mis pensamientos día
y noche.
¡No sé!
¿La noche es fría o es mi corazón, el que se
siente frió ante tu ausencia?
Sigo aquí, pensando en ti, extrañando cada
parte de ti.
Al recorrer la ciudad vi,
rostros emocionadamente eufóricos.
Los transeúntes se
mojaban, pero no les importaba, en sus manos, llevaban rosas, bombas,
chocolates, todo ese repertorio de cursilerías para sacar una sonrisa a sus
amados.
¡Que! Envidia
sentí, al ver correr a la muchedumbre enamorados, en esta caótica ciudad.
Algo que empieza con un par de palabrerías,
acciones simples, que van concretando algo en el interior de los enamorados para finalizar, en un deseo insaciable de
sexo.
Qué envidia, no poder decirte algo o darte algo.
Qué envidia, no tenerte aquí
y si verte lejos, junto a él.
El sonido de la lluvia me consume lentamente.
La agonía de la noche, me
embriaga de melancolía.
No hace mucho te escribí
un par de versos.
Pero…
Tú con tu puto orgullo,
con esa pinche indiferencia, esa terquedad de vivir en el pasado y culparme una
y otra vez, me conduce a arrogarme a un mar de lamentos, a vivir en mis
pensamientos.
No hay hora que pase y tú
no estés ahí, tan fija en ellos.
De no ser porque te amo, pensaría
que eres un parásito que se adhirió a mi cabeza.
Que mierda importa a esta
hora de la noche.
Quizás mis palabras nunca
sean leídas sinceramente con tus ojos.
Esos ojos, verdes que me
enloquecen al verlos.
No dejo de observarlos cuando los tengo frente
a mí...
Hoy siendo 15 de septiembre, veo como mi corazón,
le abre las puertas al invierno, congelando
cada rincón de mi cuerpo.
Hoy veo como la gente
celebra este día tan especial.
¡Pero yo aquí!
Sentado, añoro las horas, en que mi cuerpo, se rinda y caiga en un sueño
profundo.
Pero no basta con soñar,
porque incluso en ellos estas tú, tan viva, tan distante, tan tú.
La armonía de las sonrisas de la gente en esta
noche, se pone en mi contra.
Me siento diferente...
Las ojeras se pronuncian en mi rostro.
Los pómulos son cada vez más notables.
La delgadez me
caracteriza.
El color de mi tez, que me
daba un punto a favor hoy me resta bastantes…
Una palidez se nota a
simple vista, un corazón roto, es sinónimo de tristeza.
Pero es bien sabido que el primer paso para
estar feliz es estar triste.
!Pero amada¡
Hoy te cuento que esta
pobre alma se encuentra solitaria ante la velada de la noche.
Hoy te cuento que ante el frió de la noche, el
pensar en ti, me calma un poco.
Hoy te cuento que las lágrimas,
ya no funcionan.
Hoy te cuento que el
imaginar tu piel rozar con la de él, no
me mata, me remata...
Y sin más, mi, cuerpo fue cediendo
ante el frió de esa noche, los parpadeos comenzaron a ser más frecuentes y en un
instante, mis ojos se cerraron por completo y me entregue una vez más, a ti amada mía, que en mis sueños me aguardabas…
Comentarios
Publicar un comentario