15 de Septiembre


En fechas como estas compartíamos juntos.

Ahora que no estas, mi mente comienza a jugarme malas pasadas.

Miro impulsivamente  mi celular, pensando que en el voy a encontrar respuestas.

No dejas más que huella en mi interior.  

No haces más que culparme por lo sucedido una y otra vez.

Tus estados perturban mi mente, trato de no mirarlos, pero al contrario…

 ¡Son puñal para mí!

Me aniquilan por completo.

Pensamientos fugases, arremeten contra mí, por completo.

 La gente en la ciudad, está celebrando el supuesto día del amor y la amistad.

 En el fondo por más que trate de negarlo sé que tú también lo estas celebrando…




Quizás estas con él en algún lugar, viendo una película, cenando junto a él,

 Tantas cosas que me imagino y  de tantas…

 Hoy te quedaras en  casa de él y tendrán sexo.  

¿Me destruyo con mis pensamientos o con la verdad?

Tener ese impulso de escribirte, me termina de humillar…

 Lo hice el día de ayer, en donde al hacerlo, no encontré más que indiferencia y odio.

Trato de aferrarme a la idea de  que piensas en mi,  de la misma manera que yo lo hago.

Sé que en tu mente, están grabados los malos  recuerdos, pero no encuentro algo que acaparar esto que estoy sintiendo.

Arremetes con mis sentimientos de una manera despiadada.

Pensamientos que me torturan a esta hora de la noche.

Las horas en este día pasan lentas, todos celebran este gran día.

Mientras yo estoy aquí, detrás de un computador, triste, escuchando algo de Federico Chopin …


La lluvia cae lentamente,  al fondo se escucha el sonido de los pitos, es abrumador, pero no más abrumador, que el verte en mis pensamientos día y noche.

 ¡No sé!

 ¿La noche es fría o es mi corazón, el que se siente frió ante tu ausencia?

 Sigo aquí, pensando en ti, extrañando cada parte de ti.

Al recorrer la ciudad vi, rostros emocionadamente eufóricos.

Los transeúntes se mojaban, pero no les importaba, en sus manos, llevaban rosas, bombas, chocolates, todo ese repertorio de cursilerías para sacar una sonrisa a sus amados.

 ¡Que!  Envidia sentí, al ver correr a la muchedumbre enamorados, en esta caótica ciudad.

 Algo que empieza con un par de palabrerías, acciones simples, que van concretando algo en el interior de los enamorados  para finalizar, en un deseo insaciable de sexo.

 Qué envidia, no poder decirte algo o darte algo.
Qué envidia, no tenerte aquí y si verte lejos, junto a él.


El sonido de la  lluvia me consume lentamente.

La agonía de la noche, me embriaga de melancolía.

No hace mucho te escribí un par de versos.

Pero…

Tú con tu puto orgullo, con esa  pinche indiferencia, esa terquedad de vivir en el pasado y culparme una y otra vez, me conduce a arrogarme a un mar de lamentos, a vivir en mis pensamientos.

No hay hora que pase y tú no estés ahí, tan fija en ellos.

De no ser porque te amo, pensaría que eres un parásito que se adhirió a mi cabeza.



Que mierda importa a esta hora de la noche.

Quizás mis palabras nunca sean leídas sinceramente con tus ojos.

Esos ojos, verdes que me enloquecen al verlos.

 No dejo de observarlos cuando los tengo frente a mí...



 Hoy siendo 15 de septiembre, veo como mi corazón, le abre las puertas al invierno,  congelando cada rincón de mi cuerpo.

Hoy veo como la gente celebra este día tan especial.

¡Pero yo aquí!

 Sentado, añoro  las horas,  en que mi cuerpo, se rinda y caiga en un sueño profundo.

Pero no basta con soñar, porque incluso en ellos estas tú, tan viva, tan distante, tan tú.

 La armonía de las sonrisas de la gente en esta noche, se pone en mi contra.

 Me siento diferente...

 Las ojeras se pronuncian en mi rostro.

 Los pómulos son cada vez más notables.

La delgadez me caracteriza.

El color de mi tez, que me daba un punto a favor hoy me resta bastantes…

Una palidez se nota a simple vista, un corazón roto, es sinónimo de tristeza.

 Pero es bien sabido que el primer paso para estar feliz es estar triste.

!Pero amada¡

Hoy te cuento que esta pobre alma se encuentra solitaria ante la velada de la noche.
Hoy te cuento que ante el frió de la noche, el pensar en ti, me calma un poco.
Hoy te cuento que las lágrimas, ya no funcionan.
Hoy te cuento que el imaginar  tu piel rozar con la de él, no me mata, me remata...

Y sin más, mi,  cuerpo fue cediendo ante el frió de esa noche, los parpadeos  comenzaron a ser más frecuentes y en un instante, mis ojos se cerraron por completo y me entregue  una vez más, a ti amada mía,  que en mis sueños me aguardabas…









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